ECONOMIA

Otra empresa multinacional reestructura su operación regional y la Argentina pierde peso en la toma de decisiones

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El mapa industrial argentino ha experimentado cambios significativos en los últimos dos años, y ahora atraviesa una nueva etapa de transformaciones. Estos cambios responden tanto a la coyuntura de la economía local, marcada por decisiones gubernamentales como la fuerte apertura de importaciones, como a un contexto internacional que impacta directamente en el país. En este marco, se consolida la tendencia de grandes empresas que dejan de considerar a la Argentina como uno de sus centros operativos más importantes.

Otra empresa multinacional reestructura su operación regional y la Argentina pierde peso en la toma de decisiones
Otra empresa multinacional reestructura su operación regional y la Argentina pierde peso en la toma de decisiones

A esta dinámica, que ya afectó a compañías como PepsiCo, BASF, Stellantis, General Motors y Danone, se suma ahora Natura, el gigante brasileño de cosmética. La empresa inició un plan de reestructuración que reduce la centralidad de Argentina, que pasará a integrar uno de los cuatro grupos regionales de gestión.

Según pudo conocer Clarín, esta nueva estrategia implica la pérdida de cerca de 100 puestos de trabajo, en gran parte dentro de la estructura gerencial. La reorganización también afecta a varios países de la región.

En 2010, Natura comenzó a producir localmente y posicionó a Argentina como su centro de operaciones regional, desde donde gestionaba los negocios de todos los países de habla hispana en América Latina. Sin embargo, con la reestructuración reciente, se establecieron cuatro clusters. Uno de ellos tendrá base en Argentina, con responsabilidad exclusiva sobre Chile y Uruguay. Otros dos grupos cubrirán los mercados de Perú, Ecuador y Chile, mientras que Brasil y México operarán de manera independiente.

Como parte de estos cambios, la compañía designó a fines de marzo a Christian Coone como nuevo gerente general, en reemplazo de Verónica Marcelo, quien abandonó su cargo tras varios años de gestión que permitieron importantes avances para la firma.

El objetivo principal del plan es mejorar la rentabilidad, en parte a través de la eliminación de puestos redundantes derivados de la nueva estructura. No obstante, por ahora no se prevén modificaciones en el formato de producción, que se mantendrá tal como está. Aproximadamente el 50% de la facturación del negocio local corresponde a productos fabricados en Argentina, sin que se contemple su sustitución por importaciones.

La búsqueda de mayor eficiencia financiera es una constante desde 2024. La adquisición de Avon en 2020, una operación valorada en 5.200 millones de dólares considerando el pasivo asumido, generó a Natura ciertas dificultades económicas que la llevaron a desprenderse de varios negocios. En 2023 vendió The Body Shop al fondo Aurelius Investment por 254 millones de dólares, con el fin de simplificar la estructura y reducir su deuda, además de concentrarse en América Latina, su mercado central. Ese mismo año, vendió la firma de belleza de lujo Aesop a L’Oréal por 2.525 millones de dólares, operación que le permitió eliminar gran parte de su endeudamiento corporativo.

Natura no es la única multinacional que reduce la influencia de Argentina en la toma de decisiones regionales. En tiempos recientes, diversas compañías han optado por estrategias similares, especialmente en el Cono Sur. En muchos casos, esto responde al surgimiento de Uruguay como un centro de servicios compartidos para la región, desde donde se gestionan áreas como contabilidad, recursos humanos y finanzas, anteriormente concentradas principalmente en Buenos Aires. Entre las empresas que operan desde Montevideo o sus zonas francas se encuentran PepsiCo, BASF, MercadoLibre, Globant y Danone, entre otras.

Paralelamente, Brasil concentra la capacidad de decisión estratégica sobre producción y desarrollo de productos debido al tamaño de su mercado, relegando a Argentina en muchos casos a un rol de filial comercial. En este grupo se incluyen compañías como Itaú, que vendió su operación local y mantiene solo una presencia reducida para banca corporativa; Stellantis, con fábricas activas en Argentina pero cuyo centro de desarrollo para Sudamérica está en Betim y San Pablo; General Motors, que centralizó en Brasil la toma de decisiones sobre el portafolio de productos para el Mercosur; y Unilever, que mantiene una fuerte presencia en el mercado local, aunque la mayor parte de la innovación y la cadena de suministro regional se coordinan desde su hub en Brasil, aprovechando ventajas logísticas.

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