Todas las corrientes del oficialismo respaldan el rumbo marcado por Javier Milei y las ideas que lo fundamentan. Sin embargo, los recientes enfrentamientos entre Lilia Lemoine y “el Gordo Dan” evidencian que un sector importante de la militancia digital —vinculado a Santiago Caputo y al purismo ideológico libertario— no coincide con la forma en que Karina Milei y su delegado en la Provincia, Sebastián Pareja, conducen La Libertad Avanza (LLA).

Durante el fin de semana, el debate continuó en las redes sociales, aunque con menor intensidad que el registrado el viernes. Marcelo Duclos, biógrafo de Milei, salió a manifestar su postura; mientras que Nicolás Márquez, otro biógrafo, había pedido la renuncia de Manuel Adorni por considerar que su accionar afecta la gestión y la imagen presidencial, Duclos reconoció diferencias con el partido pero evitó fomentar polémicas en redes porque, dijo, “quiere que al Gobierno y al Presidente les vaya bien”.
Duclos también reveló que decidió alejarse “voluntariamente” de la “banda presidencial” que acompañó a Milei en el Movistar Arena en octubre pasado, en un evento que sirvió al libertario como catarsis tras días difíciles por el escándalo que involucró a José Luis Espert. En diálogo con Clarín, Duclos explicó que, aunque se mantiene alejado de la política y de sus dirigentes, continúa expresando su visión del país en sus artículos para PanAm Post y pidió que “se solucionen las falencias notorias que tiene el partido, ya que es el vehículo para que el proyecto político oficialista alcance sus objetivos”.
En el fondo, y en consonancia con lo expresado por “el Gordo Dan” y militantes partidarios de “una revolución dentro de la revolución”, existen sectores dentro del oficialismo que reclaman un cambio en la conducción del partido, principalmente en la provincia de Buenos Aires.
Lo llamativo es que esta erupción militante ocurrió horas después de que Sebastián Pareja y el diputado provincial Agustín Romo —coequiper de Caputo en la estrategia digital— acordaran que Romo deje la conducción de la bancada de LLA en la Cámara baja bonaerense, un cambio informal que implica un intercambio de cargos con el actual vicepresidente del cuerpo, Juan Osaba.
Aunque el detonante fue la denuncia judicial presentada por Pareja por presuntas amenazas a tuiteros afines a La Fuerza de la Gente (LFC), el trasfondo radica en el desacuerdo sobre el rumbo del partido y el despliegue territorial, a cargo de dirigentes surgidos del peronismo y otras fuerzas consideradas parte de la “casta”.
Este principio de fractura dentro del movimiento mileísta se profundizó con el llamado “affaire Adorni”, que dañó la imagen del purismo libertario, según reconocen distintos sectores del oficialismo. Esa tensión alcanzó un punto álgido con el polémico intercambio entre la diputada Lilia Lemoine y el conductor del streaming Carajo, “el Gordo Dan”.
El domingo, Lemoine intentó bajar la polémica y atribuyó los “entredichos con Dan” a una disputa entre militantes que adhieren a Milei, aunque “cada uno en el modo que considera correcto”. En diálogo con Clarín, insistió en que “Pareja no ha traicionado a mi gobierno. Tuvimos cruces, pero es alguien con quien se puede hablar”. La diputada explicó que las diferencias radican en el estilo comunicacional y defendió “sacar nuestras diferencias y hablarlas como algo sano. No es que vamos a echar a los militantes de la plaza”, usando una metáfora peronista.
Además, reconoció que tanto en LLA como en LFC “hay personas provenientes de distintos espacios, usualmente del peronismo liberal o menemismo”. En plena fecha del Superclásico, ejemplificó: “No se puede armar un equipo de la Selección sin poner jugadores de Boca. Es normal que tengamos dolores de crecimiento. Acá no escondemos nada bajo la alfombra”.
Por su parte, Iván Dubois, parlamentario del Mercosur y cercano a Lemoine, afirmó que “el Gordo Dan no responde al Gobierno; puede decir lo que quiera, pero en la realidad política quienes están implicados son Javier y Karina”.
Mientras tanto, en el sector cercano a Pareja optaron por mantener silencio, conscientes de contar con el respaldo de la jefa de LLA. “Acá siempre estuvimos y estaremos los que hacemos política”, afirmaron, aunque no descartan que la disputa escale en las redes sociales. “Están tratando de marcar la cancha para 2027. Es una pelea de poder”, concluyó resignado un integrante del gabinete consultado.